Su gran atributo es el papel bond blanco de 115 gramos: una superficie lisa y de blancura uniforme que permite imprimir a varias tintas con fidelidad cromática, registros exactos y trazos definidos. La textura cerrada del bond impide que la tinta se disperse en la fibra, por lo que logotipos corporativos, degradados y tipografías finas se reproducen con nitidez.
La manija tipo cordón complementa esa presentación: de perfil redondo y agarre suave, va anclada con nudo interno y refuerzo, lo que aporta firmeza y un acabado de categoría acorde con la calidad de la impresión. Disponible en cuatro tamaños —pequeña, mediana, grande y extragrande—, permite mantener una identidad gráfica consistente en todo el portafolio, desde joyería y cosmética hasta confección y calzado.













